[10/08/2008] (Leida 235 veces)
Rafael Trujillo se aúpa a la quinta posición tras una jornada irregular en la que vivió la alegría del tercer puesto en la primera regata tras una carrera brillante y la decepción del decimocuarto en la segunda por un error
Rafael Trujillo ha vivido en sus carnes esta mañana en la bahía de Quingdao la sensación que produce la eventualidad del éxito. La vida de un deportista está marcada por la seguridad de que la cara y la cruz son parte constante en su vida. El regatista linense puede dar fe de ello. Trujillo ha saboreado la mieles de la satisfacción que produce el deber cumplido en la primera regata de la mañana, en la que acabó tercero tras luchar hasta el último instante por la victoria. Pero el duro trabajo no siempre tiene como resultado el final feliz. En la segunda carrera del día, Rafa cometió un error a la hora de elegir el lado bueno del campo de regatas que le condenó a las últimas posiciones. A intentar remontar. A sufrir por cada puesto. Gozos y sombras.
El representante español declaró ayer que el tan criticado campo de Quingdao le parecía divertido. Con ese ánimo se levantó esta mañana. Si la relación con el medio es divertida, los resultados llegan. Seguro. ¿La demostración? Una primera regata brillante en la que el linense siempre estuvo en los puestos de cabeza. Incluso llegó a liderar la prueba antes de afrontar su último tramo, pero al final se vio superado por escasos segundos por el sueco Daniel Birgmark (vencedor) y el estadounidense Zach Railey (actual líder). Tercero. Aventajando al gran favorito, Ben Ainsley. Sonrisas. Los gozos.
Pero la competición es larga. Y sufrida. La segunda regata cambió el gesto en la cara de Rafa. Los problemas que ayer demostro en las salidas estaban olvidados. Desde la quinta posición y viendo de cerca a los que le antecedían comenzó a navegar. Pero cometió un error. O quizás la bahía que antes le hizo disfrutar tenía prevista su particular venganza. Dirigió su embarcación hacia el lado menos favorable y vio como le adelantaban la mayoría de sus compañeros de fatigas. Consecuencia: decimonoveno tras doblar la última baliza. Fuerzas para que os quiero. Una nueva remontada hizo que acabara en decimocuarta posición. Contrariedad. Las sombras.
La clasificación sigue apretada. De la medalla de bronce a la novena posición solo distan diez puntos. Podrán descartar un resultado en cuanto disputen la quinta regata. Rafa, al acecho desde el quinto puesto. El podio está cerca. ¿El camino? Sin sombras, por favor.
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