[17/08/2008] (Leida 378 veces)
RaFa Trujillo se queda a las puertas del diploma olímpico tras acabar noveno en la general. El representante español termina tercero en la "medal race", puesto insuficiente para obtener su objetivo. El oro, para el británico Ben Ainslie
Rafa Trujillo se ha quedado esta mañana con la miel en los labios al acabar noveno en la clasificación general de la clase Finn. Su tercer puesto en la "medal race" fue insuficiente para alcanzar el objetivo de finalizar entre los ocho primeros y así regresar a casa con el diploma olímpico. La misión era complicada, pero la ilusión era máxima. Rafa se marchará de la bahía de Quingdao con una sensación agridulce. El dulzor que otorga el participar en sus terceros Juegos Olímpicos y acabar en el grupo cabecero. El sabor agrio de no haber sabido poner todas sus cartas sobre la mesa para subirse al podio. No se puede valorar de forma negativa la actuación del linense. Ha vuelto a demostrar que su sitio es estar entre los mejores del mundo.
La regata definitiva fue dominada desde el comienzo por el futuro campeón olímpico: el británico Ben Ainslie. Rafa salió de nuevo a por todas. Inicio titubeante: quinto. Pero su competitividad está fuera de dudas. Avanzó hasta la cuarta posición tras la tercera baliza. En meta, tercero. Una vez más a esperar que los rivales pincharan. Pero todos los días no es fiesta y esta vez el croata pudo mantener, apuradamente eso sí, la octava posición que ambicionaba Rafa. Al español, plata hace cuatro años en Atenas, la sonrisa se le quedaba a medias. Al oro de la cita griega, Ben Ainslie, se le ampliaba al ganar la regata y confirmar su primera posición. Dos suertes distintas, dos grandes campeones.
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